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Dialéctica. C i e n V e c e s.

Dialéctica - Cien Veces


  • Dialéctica

Ser maestra, no es una profesión, es una proyección,

Un desprendimiento permanente que cuando somos

alumnos por nuestra corta edad, no lo percibimos

en su dimensión. En mi familia somos cuatro las que

queríamos seguir magisterio y por las circunstancias

de la vida, no lo hicimos. que error, que pena, las

cuatro llevamos ese vacío en nuestras almas, que ni

siquiera el ser madres, ha podido llenarlo.

Ese dar y recibir, no se da en otros ámbitos, cuando lo

que se da y se recibe, no es algo material, no es un

objeto, es una dialéctica de sentimientos, emociones,

conocimientos, razonamientos, deducciones, idea de

pertenencia, formación , difícil de recibir en algún

otro lugar, ni siquiera en el hogar.

El ser maestra no se hace, se nace y se lo es toda la vida.

Como todo ha cambiado, también la enseñanza, los

métodos de estudio, buscando acercarse a la actualidad,

pero el querer iluminar a los niños, de una u otra manera,

debería seguir intacto en nuestras maestras, dimensionar

su cometido por sobre todo lo demás, cuando lo que se

impone en cada niño, es el sello de su futuro, porque lo que

no se aprende en la escuela, no se aprende nunca mas.

No es fácil, nada es fácil, clases numerosas, mentes ávidas

de otras cosas, impacientes e implacables en llamar la atención,

con ausencia de limites, a veces de valores, las maestras deben

adecuarse a estos tiempos y a estos niños con una

versatilidad flexible, sin perder el norte que es la docencia

Y la formacion.

C i e n V e c e s

Cien veces Brasil, cien veces Lavalleja, dijo la maestra

mirándome fijo y poniéndome en evidencia ante mis

compañeros, como queriendo dar ejemplo. Yo, baje los

ojos, ardí de vergüenza y rabia. Ahora, soy una mujer

de sesenta y cuatro años, que cuando murió mi madre

hace catorce, encontré entre los documentos de la casa

mi cuaderno de tercero, con las doscientas palabras.

Que significado, le habría dado mi madre en ese momento

Al castigo?. Habría querido compartir mi dolor sin evidenciarlo?

No cuestionaría la decisión de la maestra nunca jamas,

por lo menos no, en mi presencia.

A pesar del dolor que sentía, sonrei apretando las hojas en mi pecho

y entre risa y llanto, recordé ese dia en que ella estaba a mi lado,

apoyándome en silencio, preparando la cena. Cada subjetividaddira,

si el método fue demasiado exigente o no, la de mi madre se vio tocada,

desde el momento que solo conservo ese cuaderno.

No obstante, mi pasaje por la escuela fue muy feliz. Este episodio,

quedó grabado en mi memoria como tantos otros.

No se `porque las vivencias escolares, los compañeros, el polvo de la tiza,

el olor y el gusto del lápiz, la campana y por supuesto las maestras,

quedan en un lugar de privilegio en nuestros recuerdos.

Lo que si se, es que nunca mas escribí - brasil con c , y

Lavalleja con b ….

Maria del Huerto Alvariza


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